domingo, 30 de agosto de 2009

M, el vampiro de Düsseldorf - Fritz Lang (1931)

Es considerada una de las obras maestras de la historia del cine; Fritz Lang logra combinar recursos técnicos y estéticos de formas novedosas para crear una película que incluso creó un nuevo género cinematográfico, el thriller psicológico. En este caso, quiero hablar principalmente de las aportaciones al cine sonoro.

La relación del cine y el sonido comenzó desde las primeras proyecciones, los hermanos Lumiére proyectaban sus películas acompañándolas por un cuarteto de saxofones en 1897 y era muy común que una orquesta o un piano acompañaran a las proyecciones; sin embargo no podemos hablar de un cine sonoro hasta 1926 con la película Don Juan que incluía música y efectos sonoros sincronizados con la película. Es un año después, con la película The Jazz Singer cuando un actor habla y canta por primera vez en la pantalla; el privilegio fue para Al Johnson con la cara llena de betún.

Aunque para el espectador fuera un paso bastante natural, la incursión del sonido en el cine fue muy complicada. Por un lado, los estudios y las salas de proyección tuvieron que invertir mucho dinero para acondicionarse a las nuevas tecnologías; por otro lado los actores y técnicos tuvieron que enfrentarse a algo completamente nuevo, recordemos que el cine llevaba 35 años de ser mudo. A casi nadie le gusta escuchar su propia voz en una grabación, ahora imagínense que esta tuviera que ser escuchada por millones de espectadores alrededor del mundo.

Algunos grandes artistas se resistieron al cambio durante muchos años, cabe destacar que Chaplin resistió esta nueva tendencia en dos películas: Luces de la ciudad (1931) y Tiempos modernos (1936). Fue hasta El gran dictador (1941) que escuchamos al gran mimo hablar por primera vez con gran éxito, borrando las dudas de la crítica en torno a su permanencia en la cima de la industria. Cabe mencionar que durante varios años, algunas películas se tuvieron que pensar en dos versiones, una para las salas viejas (mudo) y otra para las salas nuevas (con tecnología sonora).

En este contexto, nos podemos dar cuenta porque M es considerada una de las cintas más importantes del cine sonoro y de la historia del cine a pesar de ser la primera película en la que Fritz Lang utiliza la nueva tecnología. Uno de los recursos más innovadores es la utilización de voces en off como forma de narración; de esta forma logra crear un sentimiento realista e informativo a los reportes policiacos que se combinan con imágenes que ilustran lo narrado; también utiliza este recurso para la unión de secuencias en lugares distintos creando un sentimiento de problema común. Otro recurso importante son los silencios largos que crean tensión y suspenso resaltando la importancia de ciertos eventos y momentos de la película; el silencio nos hace enfocarnos más en lo que está ocurriendo y enfatiza la relevancia visual. Cabe resaltar de forma especial el uso de un recurso que anteriormente era principalmente operístico, el leitmotif; la película comienza con Peer Gynt de Edvard Grieg e inmediatamente se relaciona esta pieza con el asesino. Esto se resalta se oye al personaje del asesino silbando la melodía y resulta ser una parte esencial de la trama pues es mediante este silbido que el vendedor de globos (y el espectador) logran finalmente identificar al asesino.


 

Bibliografía:

El Cine, Larousee, 2004

http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/cinesonoro.htm

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